EL DÍA DEL CONCIERTO – Por un músico de la banda

Relato de Dorian Ramón, guitarrista/Por: El-Kadur Acosta/Foto: Juan Bautista

Mira el reloj, apenas marca las 11:50AM. Falta mucho. Sentado en su oficina revisa si tiene trabajo pendiente para desviar sus pensamientos. Todo está en orden, pero falta demasiado tiempo. Sus pensamientos están enfocados en el concierto de esta noche, donde él es el guitarrista principal; Le preocupan dos cosas: no cometer errores y manejar la emoción de volver a tarima, donde es felíz. Llega la hora del almuerzo. Hora de salir un rato. 

Luego de dejar su oficina camino al comedor donde normalmente almuerza, Dorian repasa las canciones que tocará esta noche, como forma de ir entrando en el personaje del músico. En sentido opuesto se cruza con dos muchachos, parecen ir o venir de la universidad pero no discuten sobre clases, uno de ellos detiene a Dorian: “men, ¿Tu no tocaste este sábado en Casa de Teatro?”. El joven lo reconoció aún con la pinta de ejecutivo que su trabajo profesional demanda. Dorian sin éxito trata de disimular una sonrisa y asiente. Los muchachos le dicen que disfrutaron de la presentación y se marcan, a lo lejos escucha: “¡Tú ves! ¡Yo te lo dije!”

Si bien es cierto que lo han reconocido como músico por encima de su ropa ejecutiva, también es cierto que él disfruta la privacidad. Le gusta tocar en un concierto, la tarima le dispara la adrenalina, pero con una egoísta satisfacción, puesto que no lo hace para otros, aunque el público se desviva.  

Avanzan las horas pero aún no termina la jornada laboral. Dorian es un ejecutivo de medio nivel de una empresa respetable. Es un profesional dedicado a su trabajo, le gusta lo que hace, pero no lo ama como a la música. La realización profesional e inserción en la corriente laboral estándar viene como parte de un proceso, a veces visto como un adoctrinamiento, pero también es una decisión sensata por si no resulta el sueño de rock & roll. Muchos factores deben darse para poder vivir del sueño como músico profesional. 

Nada más lo hace tan felíz cuando termina el día en la oficina. Se traslada al lugar del concierto para la prueba de sonido. Aún en ropa de ejecutivo, llega, saluda, solamente faltaba él, pero el congestionamiento de tránsito en hora pico dificulta cualquier intento de puntualidad. Se conecta y verifica junto con el resto de la agrupación y los técnicos de sonido que todo está en orden, la prueba de sonido salió a la perfección. Antes de marcharse se acerca a las personas claves para hacer las preguntas importantes del momento: ¿A qué hora debo estar aquí? ¿Hay romo? ¿Hay comida?. Vengo con mi mujer, ¿Dónde la anoto como invitada?

Con las respuestas a estas preguntas sabrá cómo planificar su itinerario en las próximas horas. Posterior a esto, se dirige a su casa, donde se dará un baño, comerá algo -por si no hay comida- y se vestirá con la ropa que más le gusta usar: la de músico. 

Él no es el artista principal, no es su banda. Es parte de la banda, pero también participa en varios proyectos musicales, que más allá de asegurarle grandes ingresos adicionales, le garantiza satisfacción y felicidad como músico más seguido.