El Salón de Eventos de Plaza Central se convirtió ayer sábado en el epicentro del rock y el metal en la República Dominicana. Con la celebración de su edición número 21, el festival Destrucción Masiva reafirmó su posición como la plataforma más longeva e importante para los sonidos extremos en el país.
SANTO DOMINGO – El pasado sábado 17 de enero, el Salón de Eventos de Plaza Central se transformó en el epicentro de la energía y la distorsión con la celebración de la edición número 21 del festival Destrucción Masiva. El evento, que ya es una tradición institucional en la República Dominicana, volvió a demostrar por qué es considerado el “Termómetro del Rock Local”, reuniendo a cientos de seguidores de los sonidos extremos.
Desde tempranas horas de la tarde, la comunidad de headbangers se dio cita para presenciar un despliegue de talento que recorrió diversas vertientes del género, desde el punk y el rock alternativo hasta el metal más denso. El ambiente estuvo marcado por la camaradería y la euforia de una audiencia fiel que ha visto crecer este festival durante más de dos décadas.
Un Cartel que Refleja la Madurez de la Escena
La vigésimo primera edición de Destrucción Masiva destacó por un lineup equilibrado que puso de manifiesto el excelente momento creativo que atraviesa la música alternativa en la isla. El escenario vibró con las potentes presentaciones de:
- Propuestas de alto voltaje: Bandas como Genocide, Eternal, Nodens y Saints Revenge elevaron los decibeles, cumpliendo con la cuota de metal pesado que define el ADN del festival.
- Fusión y Rock Alternativo: La diversidad sonora estuvo garantizada gracias a la participación de El Hombrecito, Vic Contreras y Sr. Reyes, quienes aportaron matices eclécticos a la jornada.
- Fuerza y Trayectoria: El cartel se completó con la energía de Burn The Witch, Desorden, Diesel y Medulah, agrupaciones que mantuvieron el moshpit activo y demostraron la calidad técnica que impera en los ensayos dominicanos.
Un Legado que se Fortalece
Tras alcanzar su mayoría de edad el año pasado, esta edición 21 se enfocó en consolidar la experiencia del fan. El uso del Salón de Eventos de Plaza Central permitió una acústica controlada y una logística fluida, facilitando que las bandas locales desplegaran sus propuestas con una calidad sonora de alto nivel.
“Destrucción Masiva no es solo un concierto, es el punto de encuentro anual donde la escena alternativa dominicana reafirma su vigencia“, comentaron asistentes al evento, destacando la importancia de mantener espacios que impulsen el relevo generacional del rock en nuestro país.
A lo largo de la jornada, el escenario sirvió de plataforma tanto para bandas emergentes como para veteranos de la escena, quienes entregaron presentaciones cargadas de potencia visual y auditiva. El festival no solo celebró la música, sino también la cultura urbana que rodea al género, incluyendo áreas de mercancía oficial y espacios de interacción para los seguidores.
El éxito de esta entrega reafirma que, a pesar de las tendencias comerciales, el rock y el metal dominicano mantienen una base de seguidores sólida y apasionada, capaz de llenar recintos y mantener viva la llama del género más potente.
Por: Shamir Camasta, Editor Adjunto

