Mi Travesía Musical 

Editor Invitado: Chino Sing – Artista 

….Continuo haciendo música, que me sale del alma, que cuenta mi historia y lo que siento

El reggae es lo mío, siempre he denotado influencias en mis composiciones de este género. Al salir de la Universidad conocí a Robert Julián de El Pueblo, guitarrista dominicano radicado en NY, con quien afiné mis sentidos y me sirvió de escuela. El inmenso cariño y agradecimiento que siento por esa oportunidad lo llevo siempre en el corazón.

Con El Pueblo hicimos una cantidad de presentaciones y dos discos, entre los cuales está ISLA, el cual se grabó en sesiones en vivo en Brooklyn bajo una Nevada intensa y unas temperaturas abusivamente frías, pero el resultado fue un disco sincero, honesto y que para mí, significó un nuevo comienzo y preámbulo para mi proyecto como solista. Hoy día continuo hacienda música, que me sale del alma, que cuenta mi historia y lo que siento.  Como desahogo, como voz de quienes no tienen voz encontré mi vocación real y el motivo de seguir creando, porque se ha convertido en una necesidad básica al igual que respirar.

Hacer música es más que una profesión, es para mí, un desahogo y una terapia para poder lidiar con las presiones de este mundo, cada vez más frío y menos humano. Con la música he podido superar situaciones en mi vida, sin traicionar mis principios ni ideales, encontré una forma de expresarme a través del arte y de que las personas se identifiquen con mi forma de ver, pensar y de sentir.

No se trata de tener fama, dinero, mujeres y demás mierda material como la que se nos vende hoy día, sino de sangrar las asperezas, alegrías de la vida, en un lienzo impalpable, que solo se aprecia con oídos desnudos de complejos y letras que solo se leen e interpretan con el alma limpia. Para mí, la música es un templo y un refugio, y pude aprender con ella, a amolar el filo de mis sentimientos creando arte y poesía; porque cuando se acaba todo, la música es lo único que tengo.

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Desde pequeño fui un niño bastante curioso, travieso y con una inclinación hacia la música que no podía disimular. Recuerdo estar sentado en la sala de la casa de mi abuela, con mi tío, con tan solo 5 años escuchando The Beatles,Bob Marley,  The Doors y todos esos discos de pasta, que me parecían algo fuera de este mundo.

Mi mamá fue la primera persona a quien le dije que quería aprender a tocar algún instrumento, tan pronto alcancé edad suficiente para saber qué me gustaba. Esto para ella fue idóneo, ya que buscaba algo para tranquilizar mi hiperactividad.

Me inscribió en la Academia Dominicana de Música, donde tome clases básicas y luego tome un instrumento, la batería, que para mí siempre fue uno de los más divertidos e interesantes. A esa edad todavía veía la música como algo lejano, pero no fue hasta que ví a Toque Profundo y Tabu Tek en vivo en el 98’ en el Colegio Loyola, cuando dije YO QUIERO TOCAR EN UNA BANDA. Ver a Tony Almont en acción para mí fue el momento que me hizo descubrir esta hermosa vocación, la cual me ha traído dulces experiencias, historias que nunca olvidaré, el cariño de la gente, de los artistas colegas, sobre todo la paz espiritual que encuentro en la música y que hoy llevo en el corazón.

Pude ganar experiencia en escenarios, en la música y en la literaturacon con TKR -mi primera banda-. Aún más: pude lograr con música alternativa escribir una página en la historia de la música dominicana, logrando ser nominados a los Premios Casandra y un sinnúmero de cosas positivas, que me sirvieron de mucho aprendizaje. También pude afianzar un hecho: SOY ARTISTA Y SI NO HAGO MUSICA, ME SIENTO MUERTO.

Nuestro primer disco lo grabamos porque Luis Dias (El Terror) nos sentó en el estudio y nos dio una serie de consejos que nunca olvidaré, para mí fue un momento casi de película, pues el Terror ha sido uno de mis músicos dominicanos favoritos y que más me ha influenciado. La difícil tarea de mantener un proyecto musical de este tipo, me hizo frustrar en muchas ocasiones, por la falta de apoyo económico, pero también aprendí que depende como uno tome las cosas puedes construirte o destruirte. En mi caso, decidí asumir con humildad y brazos abiertos lo que viniera; y es así como renace la filosofía del amor por la música y no la fama, ni el dinero o la atención, HACER MÚSICA PORQUE MI ALMA ME LO PIDE.

Con un poco más de madurez decidí continuar en la música y fue cuando me fui a Estados Unidos, a estudiar producción musical en Los Ángeles, para mí fue una puerta abierta hacia una dimensión de conocimiento técnico y de mis propias capacidades. Trabajé un tiempo en una productora y mi mente se abrió de una forma impresionante, cuando empecé a trabajar con musicalización de cortos, también me tocó producir mucho hip-hop y así seguir creciendo mi librería de estilos e influencias.